Entrevista a la Dra. Alice Vera
Nidia Beatriz Pernalete2025-05-27T08:27:32-04:30La Dra. Alice Vera Boscan nació en Maracaibo, estado Zulia el 19 de octubre de 1954. Se graduó de Médico Cirujano en el Hospital Central Dr. Urquinaona de Maracaibo, adscrito a la Universidad del Zulia (LUZ), el 12 de diciembre de 1980 y de Médico Nefrólogo en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán,” México DF, adscrito a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 28 de febrero de 1986.
NP: Por qué decidiste estudiar Medicina?
AVB: Sencillamente por vocación personal. No había ningún médico en mi grupo familiar, sin embargo, desde la edad de siete años siempre manifesté mi deseo de estudiar medicina, así que yo fui la primera de la dinastía, porque después de mi se han graduado siete médicos entre sobrinos y sobrinos nietos, además de mis dos hijas.
NP: Donde iniciaste la carrera profesional como médico recién graduado?
AVB: Al completar la carga académica en la universidad, un grupo de cuatro amigas decidimos salir de viaje a conocer la región oriental del país para decidir donde trabajar. Como una de ellas era de Margarita, fuimos primero a la isla, pero un amigo nos recomendó ir a Puerto Ordaz, una ciudad en pleno crecimiento donde estaba todo por hacer y que no podíamos dejar de ver. De hecho, una vez allá cuando fuimos a la entrevista, nos contrataron inmediatamente aún sin habernos graduado, con el compromiso de permitirnos acudir al acto de grado.
NP: A cuales instituciones fueron asignadas?
AVB: Fuimos asignadas al Ambulatorio de Manoa del Ministerio de Salud y Asistencia Social (MSAS) y por necesidad de servicio, paralelamente ingresamos como residentes asistenciales del Servicio de Medicina Interna del Hospital Dr. Raul Leoni, de la red hospitalaria del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) de Ciudad Guayana, mejor conocido como Hospital de Guaiparo. De esta manera trabajé durante cuatro años, el primero de los cuales me fue reconocido como de medicina rural y los otros tres como de residencia asistencial en medicina interna, hasta que me fui a Ciudad de México a realizar los estudios de postgrado.
NP: Por lo que describes había déficit de médicos en esa época en la región. Trabajaste paralelamente en forma privada?
AVB: Abrí una consulta privada de medicina general en el centro comercial Dalla Costa en San Félix, pero además fui contratada por la compañía Seguros Catatumbo, cuya sede principal estaba en Maracaibo, para evaluar a las personas interesadas en coberturas de seguros de salud y de vida.
NP: Por qué decides hacer los estudios de especialización en nefrología?
AVB: En el séptimo semestre de medicina, empezando las materias de preclínica en el Hospital Central, me tocó como profesor de semiología el Dr. Jesús Virla Merchán, nefrólogo adjunto del servicio de medicina Interna, quien estaba recién llegado de Ciudad de México donde hizo el postgrado de nefrología.
El Dr. Virla Merchán produjo en mi un fuerte impacto por la forma como enseñaba semiología, muy acucioso en la anamnesis y exigente en la elaboración de las historias clínicas. Además, como buen nefrólogo, todo lo orientaba hacia nefrología, hablaba de los pacientes en diálisis y trasplantados renales y de la proximidad de fundar una unidad de hemodiálisis en el hospital. Esto hizo que me sintiera atraída hacia ese tipo de pacientes y colaboraba con el haciendo las historias clínicas. Por cierto, el Dr. Virla Merchán hizo el postgrado de nefrología en Ciudad de México, con los Dres. Carlos Arturo Tilac y la Dra. Eudocia Rojas, ambos venezolanos.
NP: Que pasó cuando avanzaste en la carrera hacia la parte clínica? Seguiste en contacto con el Dr. Virla Merchán?
AVB: Siempre me mantuve en contacto con el, porque también daba clases en medicina interna además de las de nefrología, aparte que en mis momentos libres a pesar de ser bachiller de otra pasantía, constantemente pasaba por la unidad y colaboraba con el manejo de los pacientes.
En adición, para la inauguración de la unidad de hemodiálisis, se hicieron unas jornadas donde estuvo como invitado de honor el Dr. Rene Favaloro, cirujano cardiovascular argentino reconocido mundialmente por haber desarrollado la técnica de bypass coronario, usando la vena safena magna, conjuntamente con otros invitados nacionales e internacionales. Como estudiantes teníamos la obligación de asistir y reconozco que este evento me impresionó muchísimo.
NP: Algún otro recuerdo especial de esa época?
AVB: Tuve la oportunidad de ver la evolución de la primera paciente trasplantada de vivo-vivo de la unidad de diálisis del Hospital Central, desde que entró a diálisis hasta que se trasplantó en el Hospital Universitario de Maracaibo, donde estaba el Dr. Bernardo Rodríguez Iturbe. Todos estos acontecimientos hicieron que me inclinara ineludiblemente hacia nefrología.
NP: Y como es que terminas haciendo el postgrado en Ciudad de México, si lo natural hubiese sido hacerlo en Maracaibo?
AVB: Como dices, todo estaba cuadrado para hacer el postgrado en el Hospital Universitario de Maracaibo con el Dr. Rodríguez Iturbe, cuando el Dr. Virla Merchán me mencionó que había una oportunidad para hacerlo en el Instituto Nacional de Ciencias Medicas y Nutrición “Salvador Zubirán” en Ciudad de México. A favor de esta posibilidad estaba el hecho de que mi actual esposo ya tenia un año en Ciudad de México haciendo neurología y en contra que el postgrado era autofinanciado, sin embargo, conseguí financiamiento por el IVSS a través de la dirección del Hospital de Guaiparo.
NP: Como fue esa preparación para irte a México una vez tomada la decisión?
AVB: Inicialmente me solicitaron que asistiera seis meses antes de la fecha de empezar el postgrado, para una entrevista personal y presentar el examen clínico y psicológico requeridos por la UNAM. Al presentarme, lo primero que hice fue entregar la recomendación del Dr. Virla Merchán, revisaron mis credenciales previamente registrados y apostillados en Ciudad de México, me reconocieron los tres años de residencia asistencial de medicina interna y por último presenté y aprobé los exámenes de admisión.
NP: Una vez en el postgrado, quienes eran tus profesores?
AVB: Entre los profesores estaban el Dr. José Carlos Peña, nefrólogo amigo y compañero de postgrado del Dr. Bernardo Rodríguez Iturbe en Boston (USA) y era el jefe del servicio de nefrología y metabolismo mineral; el Dr. Arturo Wadyimar quien era médico internista, nefrólogo e inmunólogo; el Dr. Juan Tamayo compañero de estudios de postdoctorado del Dr. Ezequiel Bellorín Font en nefrología y metabolismo mineral en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri (USA), entre otros que no recuerdo los nombres.
NP: Recuerdas quienes fueron tus compañeros de postgrado?
AVB: El primer año entramos cuatro residentes de postgrado y yo era la única mujer. El Dr. Cayetano Gimeno de Colombia, urólogo autofinanciado que estaba haciendo nefrología, porque quería abrir un centro de trasplantes en Bogotá, el Dr. Javier Isordia mexicano de San Luis Potosí, otro mexicano y yo de Venezuela.
Recuerdo que para esa época el Dr. Ricardo Correa Rotter, el actual jefe del Departamento de Nefrología y Metabolismo Mineral del Instituto “Salvador Zubirán”, era residente de medicina interna y ya demostraba que iba a sobresalir en lo que hiciera.
NP: Como estaban estructurados el postgrado y las actividades académicas?
AVB: El postgrado tenia una duración de dos años y era prerrequisito haber cursado medicina interna y a mi como te mencione antes, me reconocieron los años de residencia asistencial en medicina interna realizados en el Hospital de Guaiparo. El programa incluía entrenamiento y formación en nefrología clínica, hipertensión arterial, hemodiálisis, diálisis peritoneal, nefrología del paciente en estado crítico, trasplante renal y trastornos del metabolismo mineral.
Las áreas del departamento incluían la unidad metabólica, laboratorio de investigación clínica y básica, unidad de hemodiálisis y de diálisis peritoneal, área de hospitalización, unidad de cuidados intensivos y unidad de emergencias médicas.
El paciente ambulatorio se atendía en clínicas específicas de consulta externa de litiasis y metabolismo mineral, hipertensión, terapia sustitutiva de la función renal para atender los pacientes en diálisis peritoneal o hemodiálisis, trasplante renal, nefrología general y consulta de primera vez. Las actividades académicas estaban incluidas en cada rotación, bien organizadas con conferencias preparadas por los adjuntos y/o residentes y con evaluaciones constantes.
NP: Como rotaban por los diferentes servicios del instituto?
AVB: La rotaciones incluían los diferentes servicios hospitalarios y del departamento como urgencias, terapia intensiva, realizábamos interconsultas nefrológicas en los pisos de hospitalización, hemodiálisis, diálisis peritoneal, trasplante renal, nefropatología y teníamos contacto estrecho con los pacientes de diálisis crónica durante los dos años del postgrado.
El programa de diálisis peritoneal incluía para esa época a mas de 150 pacientes activos y adicionalmente se hacían hemodiálisis agudas para pacientes hospitalizados, así como hemodiálisis en el hogar a un número restringido de pacientes.
NP: Alguna anécdota que recuerdes de esta época de tu formación?
AVB: Una anécdota personal interesante y estresante relacionada con las actividades del postgrado fue el terremoto de septiembre de 1985, ya que ese fin de semana me encontraba de guardia y hubimos de atender a una gran cantidad de pacientes con injuria renal aguda, a quienes tuvimos que dar tratamiento sustitutivo de la función renal, bien hemodiálisis o diálisis peritoneal. El Dr. José Carlos Peña hizo al respecto un trabajo de investigación, en el que tuve la responsabilidad de recoger toda la data de los pacientes, tanto epidemiológicos y clínicos como de laboratorio.
NP: Con relación a trasplante que actividades cumplían?
AVB: Se hacían trasplantes de donante vivo y donante cadáver, con una frecuencia de al menos uno semanal. Las actividades de los residentes eran la preparación de los potenciales donantes y de los receptores y luego el programa de seguimiento estrecho en el post-trasplante inmediato, mediato y posteriormente en forma periódica por consulta externa
NP: El Instituto “Salvador Zubirán” tiene fama de ser un centro productivo de trabajos investigación tanto clínica como básica. Como era la actividad de investigación en esa época? Tenían que realizar tesis de grado?
AVB: Para la época en la que yo estuve no se exigía tesis, pero los residentes de postgrado participábamos activamente en las actividades de investigación clínica, como parte integral del programa de entrenamiento y era obligatorio para obtener el título de especialista, es así que como residente de postgrado, participé en los protocolos de investigación clínica con captopril en la clínica de hipertensión arterial. Los que tenían interés por la investigación básica, lo hacían en forma programada y exclusiva para la actividad, durante un período de un año.
NP: Una vez graduada de nefrólogo, como fue el proceso de regresar a Venezuela?
AVB: Una vez graduada lo primero que hice antes de regresar fue refrendar el título de nefrólogo por la UNAM y apostillarlo y lo único que deseaba hacer una vez hecho eso, era regresar inmediatamente a mi país. Una vez en Venezuela, el título fue reconocido inmediatamente tanto por el Colegio de Médicos del Distrito Federal, como del estado Bolívar.
NP: Venías decidida a establecerte como nefrólogo en Puerto Ordaz?
AVB: Regresé a puerto Ordaz pensando que por haber sido becada por el IVSS para formarme como nefrólogo en México, lo natural era que entrara a formar parte de la plantilla de médicos especialistas del Hospital de Guaiparo con facilidad, pero además, con muchos deseos de hacer cosas grandiosas por la nefrología en Puerto Ordaz y especialmente en el hospital, como por ejemplo, la creación de una gran unidad de diálisis crónica bien organizada con hemodiálisis y diálisis peritoneal y todo lo que pudiera derivarse de esta labor, sin embargo, no fue tan fácil como lo pensaba.
NP: Que pasó entonces con el cargo de nefrólogo en el Hospital de Guaiparo o en todo caso en el Hospital Uyapar también del IVSS?
AVB: Para el momento de mi regreso había un nefrólogo en el hospital, el Dr. Joubert Caguaripano, quien de hecho ya estaba antes de irme a México y la actividad nefrológica existente era una máquina de hemodiálisis, consulta externa de nefrología, evaluación de pacientes en la emergencia y diálisis peritoneal aguda a los pacientes que lo ameritaban, cuyo catéter colocaba el Dr. Julio Hudson, quien era médico residente para la época y actualmente especialista en gastroenterología.
En el Hospital de Guaiparo hubo trabas de todo tipo y de todas partes y el cargo para mi nunca fue creado, porque como ya había un nefrólogo en el hospital, no creían que era necesario contratar a otro. Intenté entonces entrar en el Hospital Uyapar, donde ya había también una médico internista nefrólogo contratada, sin embargo, en este hospital el cargo para la especialidad tampoco fue creado.
NP: Que haces entonces?
AVB: Me voy para Ciudad Bolívar al Hospital Julio Criollo Rivas, mejor conocido como Hospital del Tórax, el cual forma parte del Complejo Hospitalario Universitario Ruiz y Páez, adscrito al MSAS, donde estaban como nefrólogos el Dr. Carlos Arturo Tilac también formado en México y el Dr. Moufid Koury, trágicamente fallecido en un accidente aéreo varios años después. Me entrevisté con el director del instituto de Salud Pública (ISP) del estado Bolívar y fui contratada como nefrólogo, para cubrir el turno de la tarde, mientras el Dr. Tilac y el Dr. Koury cubrían el de la mañana. Poco tiempo después entró la Dra. Johanny García, nefrólogo formada en el Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Caracas, también en el turno de la tarde, pero cuando fallece el Dr. Koury yo paso al turno de la mañana con el Dr. Tilac y así trabajé durante dos años.
NP: Por que te vienes de Ciudad Bolívar?
AVB: Trabajar en Ciudad Bolívar y vivir en Puerto Ordaz implicaba viajar diariamente cien km tanto de ida como de vuelta y cuando salí embarazada, tuve que tomar la decisión de renunciar a Ciudad Bolívar y quedarme definitivamente en Puerto Ordaz.
NP: Como te organizaste para trabajar en Puerto Ordaz sin la posibilidad de trabajar en una institución hospitalaria?
AVB: Abrí una consulta privada de nefrología en la Torre Angi y hospitalizaba los pacientes en la Clínica Puerto Ordaz, donde también hice mis primeras diálisis peritoneales agudas y comencé el programa de diálisis peritoneal ambulatoria continua (DPAC).
Posteriormente, me hice accionista del Centro Clínico Familia, donde apoyada por la empresa BAXTER de Venezuela, en marzo de 1990 se abre la primera unidad extra-hospitalaria de hemodiálisis de la ciudad, inicialmente con 4 máquinas por el espacio disponible, pero con todos los accesorios complementarios necesarios incluyendo planta de tratamiento de agua, para atender bien y cómodamente a los pacientes. Además, se aprobaron 100 cupos para DPAC, aparte de los que ya traía de la Clínica Puerto Ordaz.
NP: Como funcionaba la unidad de hemodiálisis con relación al personal de enfermería y personal complementario? Quien refería a los pacientes?
AVB: La unidad de hemodiálisis funcionaba con dos turnos de lunes a viernes. Contaba con cuatro enfermeras entrenadas algunas en la unidad de diálisis del Hospital de El Tórax en Ciudad Bolívar y otras en la unidad de diálisis del Hospital de Guaiparo.
Había un nutricionista, un técnico de diálisis y yo como nefrólogo estaba diariamente en la unidad y atendía a los pacientes si se presentaba alguna complicación intradiálisis. Además, pasaba una consulta de nefrología a los pacientes en forma programada para examinarlos y revisar los exámenes de laboratorio control de acuerdo al protocolo. Los pacientes venían referidos principalmente del Hospital de Guaiparo.
NP: Quien entrenaba a los pacientes seleccionados para DPAC?
AVB: De los pacientes de DPAC me encargaba yo misma, desde la visita y atención domiciliaria, hasta el entrenamiento de los pacientes para hacerse los cambios: técnicas de asepsia, lavado de manos, uso de mascarillas, pasos de los procedimientos de intercambio de bolsa, medidas de emergencia en caso de contaminación, cuidado del orificio de salida, agregado de medicamentos intraperitoneales y hasta como resolver algunas complicaciones mientras acudía a mi consulta.
Lo único que no hacia era colocar los catéteres de Tenckhoff, los cuales implantaba el cirujano general Dr. Samigh Ghayar, quien de manera autodidacta aprendió la técnica y yo entraba con el a la sala operatoria, para probar el catéter y hacer los cuidados postimplantacion. Como anécdota te puedo decir que una paciente mantuvo el mismo catéter durante 10 años.
NP: Cuanto tiempo funcionó la unidad de hemodiálisis y porque decides cerrarla?
AVB: La unidad de hemodiálisis funcionó durante tres años, cuando la junta directiva del Centro Clínico Familia decide cerrarla a pesar de que luché hasta lo ultimo para que no lo hicieran. Esta medida fue tomada, debido a que no estaban obteniendo ningún beneficio económico, por problemas inherentes al pago por parte del IVSS.
El Centro Clínico Clínica Familia por ser accionista propietaria de la unidad, durante un tiempo asumió el costo del personal de enfermería, papelería y otros, hasta que ya se hizo imposible continuar haciéndolo y solicitó el cierre.
NP: Que paso con los pacientes de la unidad?
AVB: Algunos fueron referidos al la unidad del Hospital de Guaiparo que ya para esa época tenia mas máquinas y otros a la del Hospital de El Tórax en Ciudad Bolívar.
NP: Que haces entonces desde la perspectiva de la nefrología?
AVB: Me quedé solo con los pacientes de DPAC y con la consulta privada de nefrología en el Centro Clínico familia.
NP: Alguno de los pacientes que manejaste en diálisis crónica fue trasplantado?
AVB: Claro que si. Yo preparaba a los receptores y donantes vivos potenciales para trasplante vivo-vivo y a los receptores potenciales para trasplante de donante cadáver, para ser ingresados en la lista de espera del Hospital Central de Maracaibo, Hospital Miguel Pérez Carreño u Hospital Universitario de Caracas y algunos se trasplantaron en Colombia.
De estos pacientes, recuerdo especialmente a la primera paciente trasplantada de donante cadáver de la unidad de hemodiálisis, Haydee Rodríguez de 47 años de edad a quien referí para el Hospital Universitario de Maracaibo, con el Dr. Rodríguez Iturbe. Estuvo tres meses en lista de espera, hasta que salió un riñón compatible que le duro 24 años y falleció de causas no renales con riñón trasplantado funcionante.
NP: Que haces en la actualidad?
AVB: Actualmente vivo y trabajo como nefrólogo en Chile. En el año 2019 vine con mi esposo quien es neurólogo a visitar a nuestra hijas, lo que coincidió con la pandemia de COVID-19. Por necesidad de servicio ambos empezamos a trabajar en nuestras especialidades y aquí continuamos. Actualmente trabajo como nefrólogo en El Centro Medico Monte Vital y en la Clínica AMAsalud en Santa Cruz, en una consulta de nefrología clínica mas inclinada hacia la nefro-prevencion. Cuando vine a Chile inicialmente de visita familiar, todavía tenia pacientes de DPAC.
NP: Cual crees que es el avance tecnológico o clínico mas importante en nefrología con relación al tratamiento de los pacientes con enfermedad renal?
AVB: Los nefrólogos hemos tenido la oportunidad de presenciar varios cambios relevantes que han influido en la mejoría de la atención de los pacientes renales. En la hemodiálisis hemos podido ver el desarrollo tecnológico de las máquinas de una forma extraordinaria, mejoría en la calidad del tratamiento del agua, adecuación de la diálisis, biocompatibilidad de las membranas, sustitución del acetato por el bicarbonato y en la diálisis peritoneal los sistemas de conexión en Y, la doble bolsa y la cicladora.
Además, la llegada los inhibidores del sistema angiotensina aldosterona y en la actualidad, la aparición de los inhibidores del SGLT-2, que no solo son antidiabéticos, sino que tienen el potencial de ser también una opción en pacientes con enfermedad renal no diabética por su actividad nefroprotectora y desde el punto de vista de los trasplantes renales, la disminución del rechazo agudo que ha sido significativa con el advenimiento de nuevos inmunosupresores.
NP: Como ves la nefrología actual en nuestro país?
AVB: El problema de la nefrología en nuestro país es que los hospitales están trabajando en su mínima expresión y creer que la nefrología es solo diálisis. El nefrólogo es el médico mas científico que existe y amerita que todo el hospital y especialmente los servicios relacionados, estén funcionando plenamente: Emergencia, terapia intensiva, hospitalización, quirófano, laboratorio, anatomía patológica, imagenologia, cirugía cardiovascular.
Además, en la mayoría de las unidades de hemodiálisis que siguen funcionando, no se cumplen los requisitos mínimos necesarios para que los pacientes estén bien dializados. Dicho esto, en estos momentos la nefrología en nuestro país esta muy mal.
NP: Algún sentimiento de frustración con relación a lo que hiciste o dejaste de hacer con relación al tratamiento sustitutivo renal en la región?
AVB: Con relación a la diálisis, mi sueño al regresar a Venezuela era hacer en Puerto Ordaz una unidad de hemodiálisis y de diálisis peritoneal apuntando a la excelencia, con todas las modalidades incluyendo nefrología intervencionista, tal cual como la del instituto donde me formé en Ciudad de México, en lo que consideraba mi hospital y no pude lograrlo.
Con relación al trasplante renal como una medida terapéutica para tratar a los pacientes con falla renal, conjuntamente con el Dr. Ghayar, sostuvimos varias reuniones en Puerto Ordaz con el Cirujano de Trasplante Dr. David Arana, con el objetivo de hacer del Hospital de Guaiparo, un centro de donación de órganos y trasplante renal, incluso planteamos la problemática en programas de denuncia en la televisión como A Puerta Cerrada de Marietta Santana, pero todo fue una quimera. Me queda la satisfacción de que lo que no logré en el sistema público de salud, lo logré en privado.
NP: Que recomendación le darías a los residentes de postgrado que se están formando en la actualidad en nuestro país?
AVB: Que estudien mucho y se preparen bien por que nunca se aprende todo. Que tengan vocación de servicio y mucha sensibilidad con los pacientes renales para mantenerles el sentido de la vida.
NP: Aparte de la nefrología, tienes alguna actividad o hobby a la que le dedicas tiempo?
AVB: Me gusta mucho el baile. De hecho, tuve la idea de abrir en Puerto Ordaz, un salón de baile como los de México, donde son considerados como un patrimonio cultural, con una entrada llamativa, las paredes tapizadas de espejos y un café, no para dar clases de baile ni como una discoteca o ingerir licor, sino como un punto de encuentro de amigos para pasar un rato agradable durante tres o cuatro horas, solo por el gusto de bailar e incluso tenia el nombre: DANZON. Asimismo, me gusta también la decoración de interiores.
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